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domingo, 28 de julio de 2013

Multinacionales, dueñas de nuestras acciones


Imagina que entras a un bar, pides una cerveza y una tapa de croquetas. El camarero dice que pagues la cerveza, la tapa y esperes a un lado de la barra mientras sale tu comanda, te quedarías con cara de asombro y extrañeza. Pero si además de todo ésto, cuando te has sentado, te has tomado tu tapa y tu cerveza, te dicen que recojas la mesa, lleves el plato y el vaso a la barra, tu cabreo sería monumental, ¿verdad? Y si eso es así, ¿por qué no te cabreas en McDonall, Burguer King o KFC?

Que la clase política haga con nosotros lo que les da la gana es lamentable, pero que las multinacionales, a las que damos de comer, ya hagan lo mismo con nosotros, es desde luego el colmo. La codicia de estas empresas no tiene límite. No contentos con exprimir a los proveedores, pagarles una miseria por las materias primas -como a los agricultores-, o explotándolos -como el caso de los productos fabricados en la India o en Bangladesh-, ahora, además, intentan reducir al máximo los gastos en personal. No sólo pagando una miseria a sus empleados, ahora quieren que los clientes trabajen para ellos. Aún recuerdo cuando parabas en alguna gasolinera, bajabas la ventanilla y decías "lleno, por favor". Tiempos en los que no tenías que bajarte del coche, servirte tú mismo e impregnarte las manos con olor a gasolina. ¿Consecuencias? El que te llenaba el deposito está despedido. Pero, y tú, ¿pagas menos por la gasolina? Tenemos la gasolina más cara de Europa.

Igual pasó con McDonall, Burguer King, Pans & Company, KFC... Llegas, haces cola, pagas, esperas, te sientas y recoges la mierda de platos de cartón que te dan. ¿Qué servicio estamos pagando? ¿Su cocina es la leche? Hasta donde mi capacidad culinaria llega, creo que no hace falta una estrella michelín para preparar una hamburguesa o freír un muslo de pollo. Y lo que se ahorran en camareros, ¿no lo quitan del precio?
En cualquier bar de los de verdad, por el mismo precio, te puedes meter entre pecho y espalda un menú con primero, segundo, postre y bebida. Servido en vasos de cristal y platos de verdad. Y si todo está bien, pagas al final de la comida.

Carrefour, Alcampo y similares, les debe parecer poco ganarle un margen escandaloso a los productos frescos como las patatas, que llega a pagar a los agricultores a 7 u 8 céntimos el kilo y vendiéndolas posteriormente a más de 1 euro. Estas empresas ya han empezado a educarnos para que seamos nosotros mismos los que nos cobremos en la línea de cajas. Están implantando cajas automáticas de pago. Y todos como corderitos, a hacernos el trabajo solitos, sin caer en la cuenta de que ese trabajo lo debería estar desempeñando una cajera que está despedida, suplantada por un robot. Porque alguna de estas empresas, se ahorre trabajadores, ¿creéis que nos van a bajar los precios? Y si así fuera, ¿qué clase de solidaridad mostráis aceptando eso?

Y cerramos con el mago del manejo, IKEA. Ejemplo puro de cómo las multinacionales hacen con nosotros lo que les da la gana, recorremos su tienda por dónde ellos quieren, pasamos por dónde quieren, anotamos los productos, bajamos al almacén, buscamos la caja, la compramos y la montamos. Ya falta que fabriquen mierda y la comamos... Bueno casi, no me acordaba del caso de la tarta de arándanos.

Lo que realmente sucede es que con vuestros actos, destruís empleo, la economía local, enriquecéis a las multinacionales que lejos de repartir esos beneficios entre sus empleados les pagan una mierda, sostenidos por contratos precarios y a la mínima que pueden los despiden a la calle, los sustituyen por máquinas o nos convencen para que hagamos el trabajo que antes hacían.

Recordad una cosa, cada vez que gastas tu dinero, estás creando un modelo de sociedad.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Consumismo, un mal de nuestra era.

Estamos en una fecha marcada en el calendario del capitalismo, la navidad. Desde finales de septiembre, que comenzara el bombardeo publicitario por televisión, han estado llenando de productos las mentes de pequeños y mayores; juguetes, colonias, moda y un amplio abanico de productos en variados spots publicitarios.

Y es que entre regalos de empresa, amigo invisible, navidad, reyes magos, nochevieja las ventas se multiplican por cientos. Un invento, todo es una creación. El circo montado alrededor del supuesto nacimiento del mesías, que, por otra parte hay dudas acerca de dicha fecha. Papá Noel, el gordo gafudo vestido de rojo fue un invento más de la marca Coca-cola, este mito era real pero iba vestido de verde. Nos  debemos sentir obligados a regalar, consumir hasta tal punto que de no hacerlo, puede verse como una muestra de indiferencia a la otra persona. 

Pero todo ésto no se queda ahí, prosigue con San Valentín, Día de la Madre/Padre y hasta del Espíritu Santo. El consumismo ha invadido las mentes de la sociedad, todo gira alrededor de los bienes y no de la moralidad de las personas. 

Siguiendo con la navidad, está la nochevieja y los absurdos rituales del color de ropa, uvas o parafernalias de índole similar. Para aquel que no se haya enterado aún, la tradición de engullir uvas proviene de un exceso de producción de dicha fruta y esto derivó en el invento de un iluminado que vio(y de qué manera) el negocio. Por no hablar ya de las fiestas fin de año, fiestas para pringados a los que les sablan un dineral para estar apelotonados en un recinto con barras libres imposibles de amortizar. 

Muchos, al leer estas líneas pueden pensar que servidor detesta la navidad, que es un amargado y se libera aporreando el teclado. Están equivocados, en el verdadero contexto de navidad, solsticio, yule o como cada cual quiera llamarlo sí que lo celebro. Para muchos la navidad es la fecha para cumplir con la familia, san Valentín para demostrar el amor, el día de la madre para agradecer el cariño materno, para mí un invento más del capitalismo, mal de nuestra era.